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Ola Mediática: Fenómeno Bad Bunny



Toda una ola mediática se ha desatado en los últimos días tras el incidente protagonizado por el artista del género urbano Bad Bunny el pasado 2 de enero en Casa de Campo de La Romana, República Dominicana, tras haber lanzado el celular de una fanática la cual se acercó al reguetonero de forma invasiva, según lo comentado por el propio artista en su Twitter donde justifica la acción, y en las imágenes difundidas a través de un video en las diversas plataformas de las redes sociales en donde, naturalmente, se ha dividido la opinión pública a favor y en contra por lo sucedido.


En este artículo tomaremos lo acontecido como ejemplo para aprovechar y explicar el fenómeno de las olas mediáticas y cómo estas son aprovechadas para el desarrollo de contenido con el objetivo de lograr captar la atención de las personas en temas específicos independientemente de su relevancia o trascendencia, convirtiendo la noticia en un producto de tendencia más allá de su función básica de informar.


Es bueno aclarar dos cosas. Número uno, no existe interés alguno de establecer una opinión personal de lo sucedido, por lo que mi análisis no pretende resaltar ninguna inclinación ni sesgos, sino más bien, en este artículo pretendo exponer los hechos y cómo estos han generado una serie de acontecimientos mediáticos dignos de analizar. Segundo, me gustaría dar inicio a este análisis explicando en qué consiste una ola mediática.


Una ola mediática se refiere a un fenómeno de la comunicación masiva en donde la mayoría de los medios ponen especial interés en un tema particular asumiéndolo como material de relevancia ante la sociedad del consumo. Generalmente son temas espontáneos que generan tráfico de información, por lo que ningún medio queda ajeno al mismo y busca recibir la atención de un segmento de la audiencia generada por el tema en cuestión, participando del mismo a través de su difusión.

En las olas mediáticas, además de los medios tradicionales, suelen sumarse individuos que buscan notoriedad ante la sociedad siendo estos comúnmente políticos, periodistas independientes o figuras públicas que buscan mantener su nombre en vigencia. Estos asumen posturas convenientes a sus discursos habituales, sin importar que el tema en cuestión difiera de su perfil moral. Este fenómeno está cada día más presente en nuestras sociedades gracias a las redes sociales, las cuales permiten la supuesta libertad de opinión y la inmediatez de la recepción de información. Algunas de las restricciones mediáticas por parte de las diversas plataformas sociales, están basadas en políticas que no buscan ofender a las mayorías o que contradigan los cánones establecidos por las esferas de poder.


Entendiendo en qué consiste el fenómeno de las olas mediáticas, como señalé en el principio, tomemos el caso mediático de Bad Bunny y lo recién sucedido con la fanática en territorio Dominicano.


La acción del boricua con la fanática, es la demostración de la frustración del artista al entender que se viola un principio de privacidad. Es cierto, es un artista y se debe a su público, pero es bueno recordar que los artistas son seres humanos y como el mismo intérprete de la música urbana señaló, en su cuenta de Twitter, la falta a su privacidad.


Donde quiero llegar es que consumimos la información y sin importar nuestra opinión sobre quién tiene o no la razón ante lo acontecido. Mi preocupación se basa en que todo lo que he podido leer hasta el momento de escribir este artículo son opiniones emocionales, títulos mediáticos que responden a la emoción y no necesariamente a la verdad, lo que me hace hacerles la siguiente pregunta ¿Qué importa más, la verdad o la emoción?


Si analizamos el caso desde una perspectiva emocional, ambas partes tienen la razón. La conducta de la fanática ha provocado la reacción de Bad Bunny, lo sucedido explica la ley de la física que establece que cada reacción obedece a una acción. Y he aquí en donde está la verdad y me gustaría enfatizar. Estamos hablando que la fanática es una menor de edad, lo que me lleva a preguntar, ¿qué hacía una menor de edad en ese lugar?, ¿dónde estaban los padres de esa menor? ¿Qué le afecta más a esa menor, el rechazo del famoso, o qué su celular haya sido lanzado?


La intención de este artículo es analizar cómo nos afectan estas olas mediáticas como sociedad. Todos hoy, de alguna u otra manera, ya hemos expresado nuestra opinión sobre este tema y me llama poderosamente la atención como sin darnos cuenta, nos dejamos manipular por los medios y nos quedamos debatiendo el sin sentido de cuál de las dos acciones es peor y no hacemos las preguntas correctas. Hablamos sobre este tema por la popularidad del artista, independientemente a su calidad musical, por la simple razón de que el tipo es un fenómeno y todos quieren mencionarlo por generar likes y views casi seguros.


Por esa actitud de borregos que hemos asumido socialmente es que individuos como Bad Bunny y las Kardashian son figuras influyentes en nuestra sociedad.

Las Kardashian por ejemplo, son el resultado de un video de contenido sexual filtrado en los inicios de las redes sociales, ante el escándalo y la ola mediática generada, Kris Jenner aprovecha la oportunidad y junto a E! entertainment crean toda una estrategia mercadológica y de comunicación que hoy en día mueve millones de dólares y nadie sabe qué hacen realmente las Kardashian ni cuál es su talento; no cantan, no son actrices, no escriben, simplemente son chicas bonitas de una madre muy inteligente que aprovechó una ola mediática para crear un producto moralmente vacío y que aún así todos consumimos, siendo utilizado por algunos, incluso, como referente. Lo mismo pasa con el Conejo Malo, es solo un producto que consumimos como si fuese una cerveza o refresco de la gran variedad que ofrece el mercado.


Para concluir, aún me quedan las siguientes inquietudes: ¿La fan fue quién se acercó de forma irrespetuosa al artista? ¿El artista actuó de una forma violenta e inadecuada ante el irrespeto de la fan? ¿O los medios y personalidades que han surfeado en esta ola mediática con el único fin de aprovecharse y poder comer un pedazo del pastel que genera la polémica lo están logrando?


Más que mi opinión objetiva les dejo esta serie de interrogantes para que puedan analizar con ecuanimidad este tremendo alboroto y no se convierta en uno más de los que opina emocionalmente y le echa una pala de tierra a la verdad. Abramos los ojos y dejemos de ser borregos ante la información sesgada que nos brindan los medios. Les invito a cuestionar, comencemos hoy, cual 2023 bien cabrón!


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